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Resolviendo problemas de respiración con el saxofón

Resolviendo problemas de respiración con el saxofón

“No sé controlar mi respiración”. “Cuando actúo en público no sé qué me pasa, que no sale nada”. “Tanto estudiar, y ahora no ha servido”… Podría continuar con muchas otras frases que he escuchado durante años e incluso —me atrevo a confesar— han pasado por mi mente. Si te has sentido identificado, no pasa nada; es normal, y yo también he pasado por ahí.

Durante las Enseñanzas Elementales (cuatro años), Enseñanzas Profesionales (seis años) y Enseñanzas Superiores (cuatro años) en España son muy pocas las materias en las que se imparten temas relacionados con la salud corporal y mental de los músicos, o con las patologías y los riesgos que pueden afectar la trayectoria profesional de los instrumentistas. Esto resulta llamativo, teniendo en cuenta el volumen de horas que trabajamos con el instrumento.

Es necesario —e incluso me atrevería a decir obligatorio— para los músicos, tanto amateurs como educandos y profesionales de viento, saber mejorar nuestras capacidades respiratorias, facilitando así un mayor control de la mente, de la relajación durante las pruebas y las diferentes actuaciones musicales.

Ahora bien, después de algunos años de investigación, pregunto: ¿existe una metodología específica de la respiración para el estudio del saxofón? ¿Puede una correcta respiración llegar a cambiar la técnica interpretativa? ¿Puede producirse una ampliación y mejora de la capacidad respiratoria trabajando constantemente? ¿Somos conscientes los saxofonistas de la importancia de esta práctica?

A lo largo de nuestra vida personal somo instruidos para desarrollarnos y convivir en sociedad, aprendiendo a realizar infinitas actividades. Sin embargo, no se nos enseña a controlar la respiración, obviándose los beneficios que aporta para la expresión e interpretación musical.

La respiración nos ayuda a controlar la relajación y la concentración en los concursos de ingreso a centros de estudios musicales, orquestas y bandas de música, y también en conciertos y en el propia aula de instrumento.

Podríamos decir que sin aire no hay respiración; y, sin ésta, no hay sonido ni —lo que es más importante— fraseo musical. O sea, sin respiración no hay música. En este sentido, la respiración es uno de los parámetros significativos más importantes a tener en cuenta en la práctica musical, de manera que un adecuado entrenamiento de los órganos y músculos implicados en el proceso musical benefician los resultados musicales. Por tanto, deducimos que es necesario conocer y controlar el proceso de la respiración, compuesto por la inspiración y la espiración.

Analizamos el proceso respiratorio. ¿Respiramos bien?

Para saber la respuesta a esta pregunta, primero debemos reconocer que el funcionamiento y estudio de la respiración es de vital importancia para nosotros, los músicos.

El aparato respiratorio es el encargado de posibilitar el almacenamiento del aire y de expulsarlo; cuando se realiza este último proceso y el aire atraviesa los pliegues vocales (conocidos comúnmente como cuerdas vocales), estos vibran y emiten sonidos (nuestra voz). Nosotros, los músicos, usamos otro medio para transformar dicha columna de aire en sonido: nuestro instrumento (en el caso del saxofón, el sonido se produce por la vibración de una caña o lengüeta simple).

En la actualidad, el proceso respiratorio está muy estudiado. Pero lo que de verdad nos interesa es el control respiratorio, teniendo en cuenta dos parámetros: por una parte, el volumen de aire; por otra parte, la presión y la velocidad de este.

Como hemos comentado anteriormente, el proceso de la respiración consta de dos fases: la inspiración y la espiración, siendo estas involuntarias e iguales. En la inspiración, el aire proveniente de la atmósfera accede a los pulmones, siendo este un proceso totalmente activo. En cambio, la espiración es un proceso pasivo en que el aire es expulsado de los pulmones con cierta velocidad y dirección. Es cierto que durante ambos procesos intervienen diversos músculos que facilitan el paso del aire en uno y otro sentido.

Las inspiraciones pueden realizarse de dos maneras: por vía nasal —la habitual para todo el mundo— o por la boca. Nosotros, los instrumentistas de viento, al igual que los deportistas, empleamos la respiración bucal durante nuestra práctica porque el volumen de aire que necesitamos es mayor. Sólo recurrimos a la nasal en pasajes muy rápidos o si hacemos la respiración continua, técnica muy recurrente en el repertorio moderno y contemporáneo del saxofón.

En la inspiración o introducción del aire, éste atraviesa —a mayor o menor velocidad— la garganta, pasando por la tráquea y llenando los pulmones. Estos son dos masas esponjosas extensibles que se ubican en la caja torácica. Durante la inspiración, el diafragma —que es un músculo transversal, de gran tamaño a lo ancho, y que divide la cavidad abdominal de la torácica, es decir, los órganos digestivos de los respiratorios— desciende, dejando espacio a los pulmones para que se ensanchen. Si la inspiración es más rápida y profunda, el descenso del diafragma es también mayor.

Después, durante la espiración, el diafragma va recuperando poco a poco su estado inicial, permitiendo el vaciado de los pulmones desde su parte inferior. En definitiva, su función es la de un émbolo que mueve el aire en el proceso respiratorio y que coopera constantemente en los procesos circulatorios y digestivos de nuestro organismo.

La respiración generalmente recomendada para la interpretación musical es, precisamente, la respiración diafragmática. Y los motivos son:

  • Ayuda a la relajación de la zona superior del cuerpo (hombros y cuello).
  • Favorece que el aire se comprima más fácilmente, sin que el tórax tenga prácticamente movimiento.
  • Aumenta el impulso del aire y su presión, debido al movimiento del diafragma.
  • Mejora tanto la resistencia del intérprete como la calidad de su interpretación.

No sé por qué, pero me duele. ¿Tengo una correcta postura corporal?

La práctica musical comporta una elevada sobrecarga psicofísica. Es recomendable tener en cuenta la postura corporal a la hora de tocar, realizando los mínimos esfuerzos musculares y evitando posturas incomodas y rígidas. En este sentido, si la postura corporal es correcta, la respiración diafragmática también lo será.

Son muchos los profesionales y estudiantes que tienen o han tenido problemas de salud. Por tanto, hay ciertos parámetros de cultura corporal y anatómica que se pierden durante la educación de los músicos.

Los malos hábitos en la práctica musical se solucionan realizando rutinas de ejercicios posturales. Éstas deberían ser más que recomendadas y estar siempre presentes en la práctica de los instrumentistas, incluso en los ensayos colectivos. Para ello hace falta una buena organización de las horas de trabajo y de los descansos entre las sesiones de estudio. Sin embargo, aún estamos en un punto en el que no hay suficiente concienciación en torno a la necesidad de realizar dichas rutinas de estiramientos.

Para lograr una buena respiración hay que controlar la posición a la hora de tocar, ya sea sentados o de pie. A lo largo de las horas de estudio y de interpretación en posición sentada se tiende a la retroversión o a la anteversión de nuestro cuerpo. En cambio, cuando la práctica musical se realiza de pie, la mayoría de los intérpretes tienden a una curvatura dorsal (cifosis) junto a una posición de la pelvis en anteversión.

Los saxofonistas tendemos en muchas ocasiones a la retroversión pélvica, aunque también, en otras ocasiones, a la anteversión —conocida como pelvis fisiológicamente alineada—.

Cualquier postura incorrecta durante la praxis musical afecta por una parte al resultado de la interpretación, y por otra a la propia salud del intérprete. Por ejemplo, a veces los saxofonistas tendemos a elevar un hombro —generalmente, el izquierdo— mientras tocamos. Y esto incrementa las tensiones en el cuello y en toda la zona superior de la espalda; por lo general, suelen aparecer molestias, comúnmente conocidas como contracturas musculares, que afectan a nuestra interpretación y la hace más dolorosa y molesta.

Los problemas consecuentes de una incorrecta posición craneal son de los más típicos en saxofonistas. La única manera de lograr una buena postura y respiración fisiológica es escuchando, observando y analizando tu propio cuerpo.

¿Puedo mejorar mi respiración? Sí. Aquí la solución

Como ya hemos comentado anteriormente, los mayores problemas detectados en los músicos de viento están relacionados con la respiración. En muchas ocasiones, se bloquea la zona de la garganta y no se deja que fluya el aire de manera correcta. Otros de los problemas son las tensiones en la zona de la embocadura.

Todas estas limitaciones derivan de una mala posición de la glotis, epiglotis y lengua, bloqueando de este modo el paso del aire. Por ello hay que tener en cuenta que la glotis y la epiglotis son las zonas más estrechas del aparato respiratorio, y que actúan como llaves de paso, causando inconscientemente ciertas dificultades muy comunes en los músicos de viento durante la interpretación, entre las cuales destacan la tensión en la zona superior del cuello y el aceleramiento del ritmo cardíaco.

Con el uso de aparatos respiratorios se pueden disminuir e incluso llegar a evitar todos los inconvenientes mencionados anteriormente. Por lo general, son accesorios diseñados por fisioterapeutas de la respiración cuya finalidad es mejorar la musculatura que participa en la respiración. Al mismo tiempo flexibilizan los pulmones y ayudan a limpiar la mucosidad. Normalmente han sido utilizados por deportistas para mejorar su rendimiento respiratorio, pero en los últimos años son cada vez más empleados también en la práctica musical.

Es aconsejable el uso de estos aparatos respiratorios de manera frecuente para llegar a observar sus resultados, que incluyen:

  • Aumento considerable de la capacidad pulmonar.
  • Mayor resistencia de todos los músculos que participan en el proceso respiratorio.
  • Consecuentemente, mejoría en la interpretación, destacando los aspectos de sonoridad y afinación.

Ahora bien: ¿Qué aparatos son mejores? ¿Con qué orden los utilizas? ¿Cuáles recomiendas?…

Ésas son las preguntas más frecuentes con las que me suelo encontrar. Y, cómo siempre digo: no hay aparatos peores ni mejores, y su orden de uso da igual; lo que sí recomiendo es saber usarlos, conocer sus partes, tener una buena rutina de entrenamiento y practicar con ellos según las necesidades personales. En mi caso particular, y de un modo muy casero, los clasifico según su funcionalidad:

  1. Trabajo de la resistencia.
  2. Revisión de la embocadura.
  3. Ampliación de la flexibilidad.
  4. Estudio del picado.

A continuación presentaré los diversos aparatos respiratorios que pueden emplearse en el estudio diario de la técnica respiratoria. Entre ellos, yo destaco el Flow Ball, el Ultrabreathe, el Powerbreathe, el activador Noto, el Aurus 7, la flauta de nariz y el Staccator.

Para iniciarse: Flow Ball

El Flow Ball funciona por el principio de Bernoulli, que afirma que, dado un fluido sin viscosidad ni rozamiento circulando por un conducto cerrado, la presión de este fluido disminuye al aumentar su velocidad. Aplicado este principio al Flow Ball, digamos que el fluido es el aire y el conducto cerrado es el aparato: al soplar y darle velocidad al aire, disminuimos su presión, de manera que el aire en reposo (fuera del Flow Ball) ejerce una mayor presión hacia la pelota que colocamos en el extremo del artilugio, haciendo que, siendo la pelota un objeto muy ligero, sea capaz de ascender y mantenerse en equilibrio.

Principio de Bernoulli.

En mi caso, yo no utilizo este dispositivo, pero sí reconozco que es un buen aparato para introducirse en el mundo de la respiración. Es más: puede considerarse un material didáctico muy recomendable para utilizar en edades tempranas.

Trabajo de la resistencia: Ultrabreathe & Powerbreathe

El Ultrabreathe está diseñado para ejercitar los músculos que participan en el proceso respiratorio, tanto los que colaboran en la inspiración como en la espiración, desde el punto de vista de la resistencia. En la fase de inspiración, la resistencia estimula los músculos para que trabajen más. Esto proporciona una mejora. El beneficio más importante de utilizar el Ultrabreathe es un cambio en los niveles de oxígeno del cuerpo.

El Powerbreathe también nos ayuda a fortalecer los músculos respiratorios y a reducir las dificultades de respiración a la hora de tocar. Entrenando con él diaria y constantemente fortaleceremos los músculos respiratorios que utilizados para inspirar, principalmente el diafragma y los músculos del tórax. Además este aparato puede ajustarse gradualmente, con un total de nueve cargas que ofrecen mayor o menor resistencia en la inspiración, según nuestras necesidades.

Es muy importante recordar que ambos dispositivos están hechos para trabajar la respiración bucal —procurando siempre que dicha respiración sea lo más profunda posible—, y que hay que practicarlos manteniendo una buena postura corporal.

Revisión de la embocadura: Activador Noto & Aurus 7

El activador Noto es un aparato respiratorio que ayuda a los instrumentistas de lengüeta simple a trabajar la técnica de base de su instrumento de una manera rigurosa e intuitiva. Las características de Noto y los distintos accesorios que lo acompañan hacen que sea muy recomendable para cualquier instrumentista sin importar su nivel, ya sean estudiantes de iniciación o instrumentistas ya bien formados.

Es cierto que el estudio específico con boquilla para los saxofonistas suele ser breve o, en ocasiones, nulo. Sin embargo, realizando ejercicios específicos con la boquilla obtenemos una gran facilidad y flexibilidad para posteriormente tocar el instrumento, ya que el no disponer de él nos hace esforzarnos en desarrollar la imagen de un sonido bien afinado en nuestra mente. Cuanto más fuerte es la imagen mental, más claro será el mensaje que el cerebro envía a las estructuras físicas que están envueltas en el proceso de la interpretación —en nuestro caso, la respiración y los músculos de la embocadura—.

Mediante el uso regular de este dispositivo, adquirimos una mejor colocación de la embocadura y fortalecimiento del diafragma y de los músculos abdominales que intervienen en el proceso respiratorio de una manera distinta a la que conocemos. Asimismo, realizando de manera apropiada los ejercicios específicos de articulación indicados, mejoramos considerablemente el control de la articulación, no sólo en velocidad sino también en lo que respecta al movimiento adecuado de la lengua con la lengüeta simple y al propio aire.

El Aurus 7 consiste en dos lengüetas de silicona que se introducen en la parte superior de la embocadura. De este modo, se levanta el labio superior —lo que provoca una pérdida de aire que obliga a realizar una respiración diafragmática completa— y los músculos abdominales se utilizan más. Así, obtenemos un mejor sonido, reduciendo la presión sobre la caña y facilitando el paso del aire. Este aparato, de tecnología alemana, está diseñado para saxofón y para clarinete, y ayuda a:

  • Relajar los músculos inferiores de la mandíbula.
  • Centrarse en mantener una respiración diafragmática completa.
  • Sentir la necesidad de tener que realizar una respiración correcta para poder emitir una sonoridad estable.
  • Tener una embocadura estable, pero al mismo tiempo flexible, que ayude a la interpretación de música de diferentes estilos.
  • Evitar introducir demasiado la mandíbula y la embocadura en la boquilla, manteniendo una posición óptima.

Ampliación de la flexibilidad: la flauta de nariz

La flauta de nariz o flauta nasal es un artilugio de plástico, similar a un silbato, y para hacerlo funcionar hay que colocar su extremo más estrecho delante de la nariz y su extremo más ancho delante de la boca, actuando esta como caja de resonancia.

Se trata de una herramienta muy interesante para concienciar y controlar el escape de aire nasal en casos de hiponasalidad, enfermedad caracterizada por la falta de una cantidad normal de aire que resuena en la nariz.

Estudio del picado: Staccator

El Staccator fue diseñado exclusivamente para trabajar los músculos de la lengua y desarrollar su fuerza, de manera que aprendemos a controlarlos mejor. La lengua es un músculo y, como tal, necesita de un entrenamiento específico —de hecho, en muchas ocasiones, nuestras emisiones son tardías o incompletas, provocando un sonido sin precisión—. Por tanto, el Staccator se patentó como herramienta para practicar la técnica de emisión y de control del paso del aire.

El dispositivo se concentra exclusivamente en el aislamiento de los músculos de la lengua para desarrollar su fuerza. Su función es ayudarnos a emitir una articulación limpia y nítida, de manera que cuando soplamos correctamente se produce un “clic” definido. Es realmente una herramienta muy útil para practicar y dominar diferentes técnicas de picado sin necesidad de tener el instrumento en las manos.

En muchas ocasiones no somos conscientes de que tocar un instrumento es una actividad muy física. Al igual que los deportistas, debemos entender que se pueden ejercitar los diferentes músculos que usamos para tocar no sólo practicando con el instrumento, sino también a través de otras herramientas como estas.

Conclusión

Cuando tocamos, lo que ofrecemos no es sólo resultado de nuestra inspiración o de nuestro gusto interpretativo, sino que hay todo un proceso didáctico que nos lleva a interpretar esa música de un modo concreto, técnica y melódicamente.

Hoy en día, los saxofonistas presentamos diferentes dificultades en la técnica respiratoria; en general, se sufren nervios, tensiones musculares, estrés, que producen alteraciones en el proceso respiratorio y en su control.

Por tanto, éste es un asunto muy importante y necesario de abordarse en la educación musical. Sin embargo, en muchas ocasiones no se le da demasiada importancia por falta de tiempo o, incluso, falta de referencias pedagógicas al respecto. Podemos apreciar una falta de continuidad en la enseñanza de la técnica respiratoria; así, se da por hecho que, una vez el alumno aprende a respirar, ya le sirve para el resto de cursos.

El aprendizaje de la técnica respiratoria es diario y constante, y como tal debe practicarse. Las técnicas de relajación son el remedio para problemas tensionales, pues si la respiración es incorrecta y por ello se acumulan tensiones, estas desaparecerán mediante la práctica adecuada de ejercicios respiratorios. Al mismo tiempo, tocar el saxofón requiere de un esfuerzo muscular —para la respiración— y del dominio del paso del aire —para obtener un buen sonido—, por lo que el control del proceso respiratorio es la solución ideal para situaciones de estrés y ansiedad.

Los ejercicios de respiración y colocación son más que recomendables en nuestra formación académica. Así que no te molesto más, y… ¡a respirar!

Más información: breathingsax.com

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